El
Castillo
El Castillo es el edificio más
antiguo y emblemático de nuestra villa. Si bien
su construcción data del siglo XV -fue edificado
en 1496 por los Marqueses de Moya-, lo cierto es que como
fortaleza puede ser mucho más antiguo, al haberse
aprovechado la planta y algunos elementos de una construcción
anterior.
El Castillo, al igual que otras
fortalezas como la de Manzanares El Real, el Alcázar
de Segovia o el Palacio de la Mota de Medina del Campo,
tiene las características del gótico civil
castellano.
Hasta el siglo XX los habitantes de Villaviciosa no contaban
con un templo dotado de las características necesarias
para celebrar
liturgias. Parece ser que en la iglesia de El Castillo
se celebraron en algunas ocasiones oficios para toda
la comunidad. Es probable que la capilla, de manera contraria
al resto del edifico -donde la iluminación era
pobre y la decoración escasa-, estuviese iluminada
por cera y aceite y fuese considerada una de los más
importantes habitaciones de la fortaleza.

Fue a finales del siglo XV cuando Andrés de Cabrera
y su esposa Beatriz de Bobadilla, propietarios del Castillo,
fundan el Mayorazgo de Chinchón, sobre el cual los
Reyes Católicos les conceden Señorío.
Fernando de Cabrera y Bobadilla será el primer Conde
de chichón, título que le concede Carlos
V en 1520.
En este mismo año, durante la revuelta de los comuneros,
el Castillo fue incendiado, quedando destruido prácticamente
todo su interior. El Conde de Chinchón, al no estar
presente entonces, no sufrió daño alguno.
Esta protesta que se erigía sobre Carlos V -y evidentemente
también contra la familia Cabrera, protegida del
monarca- fue aplastada por la superioridad de los realistas
y la falta de cohesión interna de los sublevados.
Fernando de Cabrera, uno de los principales afectados por el levantamiento,
pidió 98.666 ducados por los destrozos, aunque la decisión final
fue otorgarle la tercera parte de su reclamo.
Como su hijo no pudo atender la labores de reconstrucción
del Castillo, fue Don Diego Fernández de Cabrera
y Bobadilla, III Conde de Chinchón, quien emprendió esta
ardua tarea. Y para ello contrató los servicios
del célebre arquitecto Juan de Herrera, cuya obra
se define, ante todo, por la austeridad, la sobriedad y
la desnudez de los muros. Entre sus más importantes
aportaciones encontramos el chapitel de la torre cuadrada
-cubierta cuadrada revestida de pizarra-, las puertas con
salientes almohadillados y la torre cuadrada -más
alta que el resto-.

La planta tiene forma rectangular y se encuentra cortada
en sus cuatro ángulos por torreones trazados en
forma circular -excepto el del lado Norte, que fue modificado
por Juan de Herrera-. En el centro del patio encontramos
un pozo que permitía, a través de un paso
subterráneo, salir al exterior sin necesidad de
utilizar la salida exterior.
El Castillo ha pasado por muchos vicisitudes, ha albergado
a Condes de Chinchón, al rey Fernando VI -que
murió en él-, a Infantes de España,
al prisionero Godoy, ha albergado la primera Escuela
de Montes de nuestro país y ha sido un Colegio
de Huérfanos de Carabineros. Actualmente es sede
del Archivo Histórico del Aire.
Se trata, sin duda, del edificio más representativo
de Villaviciosa y, desde la colina en la que se alza, se
puede contemplar la ilustre, bella y acogedora villa.
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