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Datos Generales de los siglos XVIII, XIX, y XX

A lo largo del siglo XVIII el municipio se convirtió en un relevante punto de encuentro de la aristocracia castellana. Las posesiones de la familia Borja, ubicadas en la calle de las Yedras, son un claro reflejo de esta época. La clase noble ocupaba su tiempo en grandes celebraciones y banquetes, así como en largos paseos y cacerías. Mientras, la baja nobleza ocupa los cargos burocráticos. Por su parte, el pueblo llano pasaba hambre y grandes penurias. En 1751, Fernando VI y Ensenada crean la Superintendencia General de Pósitos, dónde se acumulan el trigo para abastecer a los súbditos en caso necesario. Con el tiempo, la tarea de esta institución pasa a ser la de realizar préstamos a los agricultores.


El Castillo -que había sido vendido en 1738 por el último Conde de Chinchón al Infante Don Felipe- se convirtió en Real Sitio al hospedar a su hermano Fernando VI, quien deprimido tras la muerte de su esposa Bárbara de Braganza, decidió trasladarse a Villaviciosa a pasar sus últimos diez meses de vida.


En el registro de la parroquia de Villaviciosa podemos leer: “Esta Parroquia de Odón, Val. Villaviciosa, compuesta de los eclesiásticos de ella y del Ayuntamiento que entonces gobernaba, con Cruz levantada, fue a cantar un responso por su Majestad, el que cantó la parte de fuera de dicho Real Palacio, al tiempo que salía de allí su Real cadáver.”


Cuenta la tradición oral que a principios del siglo XIX el pueblo de Sacedón de Canales (una aldea pequeña que se había mantenido agregada a Villaviciosa) fue incendiado por las tropas francesas. Evidentemente hechos como éste y, de forma especial, los acaecidos en Madrid el 2 de mayo de 1808 levantaron el recelo de los españoles y llegaron pronto a la población de Villaviciosa. Hemos de decir, llegados a este punto, que nuestro municipio no fue tomado a la fuerza por las tropas Napoleónicas, ya que la aristocracia, al igual que en muchos otros puntos de España, era partidaria de las tropas de José Bonaparte. Lo cierto es que el ejercito francés llevó a cabo diversas incautaciones en la villa, aunque tampoco le prestaron excesiva atención.

Años más tarde, en las sucesivas guerras carlistas, el pueblo se mostró en cierto modo indiferente. Ni siquiera en el año 1837, cuando las tropas partidarias de don Carlos se dirigían hacia Madrid para tomarlo, hubo movimientos destacables.
La Guerra Civil de 1936 que siguió a la inestable Segunda República, no fue especialmente traumática en nuestro municipio, pues no se produjeron bombardeos ni combates, aunque sí es verdad que se sufrieron los rigores menores de la ocupación de uno y otro ejército.