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El
19
Todos
queremos ser ella
A
Olga
La
insoportable levedad del ser
Obsesión soñada
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Las
Contradicciones de la vida
Mi vida, como la de tantos, es pura contradicción
y tal y como está planteada voy contra corriente,
como casi todos. Me levanto a las 7.30, cojo el metro para
irme a trabajar y de pronto me doy cuenta de que esa misma
vida la siguen miles de personas como yo, ya que el metro
está a rebosar y me siento como una sardina enlatada,
como un pollo a punto de asar, rodeada de un montón
de personas desconocidas, con malas caras, todavía
medio dormidas que evitan fijar la mirada. Y sólo
deseo que los 20 minutos de trayecto acaben ya, pues el
cambio tan radical entre la soledad de mis noches y la gran
multitud, se produce en tan poco tiempo y de forma tan acelerada,
que mi cerebro lo tarda en asimilar.
Precisamente la misma idea tienen los comerciantes, que
claro, abren a las mismas horas que yo empiezo mi jornada
laboral. Por lo que cuando salgo de trabajar, o están
cerradas o ya la dependienta empieza a mirar mal. Así
que reservo mis compras para el fin de semana, idea que
también han tenido miles de trabajadoras como yo.
Así que para comprarme un simple vestido tengo que
esperar una interminable cola y otra igual para pagar, de
manera que no le he podido dedicar el tiempo que quería
en probarme, quitarte, mirarme, tantearme, y al final acabo
llevándome un vestido que no sé ni cómo
me queda, que casi no me he dado cuenta de lo que he pagado
y que puede que en cuanto lo estrene ya no quiera ponérmelo
más ...!
Los niños se acaban de levantar y requieren mi compañía,
pero me tengo que ir a trabajar para, entre otras cosas,
poder pagar el que otra persona venga a cuidar de mis hijos
o costearme una guardería. Comemos a las mismas horas,
los bares siempre repletos de comida que inevitablemente
será servida rápida y sin mimo. Y claro, visto
lo visto, imagínense la ADMINISTRACIÓN, ellos
de ¡¡9 a 2 !!, pero señor, a esas horas
yo estoy semiencerrada en mi trabajo, por lo que la triste
tarea de pagar una multa, se convierte además en
una peregrinación surrealista entre gente, papeles,
colas, mucha paciencia y espera, y justo cuando llega tu
turno coincide con la hora del café, da igual si
son las 10, las 12 o las 3.
Vuelvo al día siguiente de nuevo al trabajo y entonces
me comunican que por fin, después de años
y años de servicio y dedicación, por fin voy
a conseguir ese ascenso que tanto deseaba. Así que
sí, ya soy JEFA. Aun no me lo acabo de creer y ya
empiezo a pensar en que haré con el dinero extra
que gane, la buena vida que empezaré a tener. Hasta
que vuelvo a la realidad y me doy cuenta de que tengo que
dedicarle mucho más tiempo que antes ya que se han
acrecentado mis responsabilidades. Y llego a casa agotada,
sin ganas de hacer nada, tan solo dormir para mañana
volver a empezar. Con el dinero extra que recibo decido
comprarme por primera vez un coche nuevo, que sí,
es fantástico y maravilloso, pero el seguro a todo
riesgo se ha llevado más de la mitad de mi aumento,
y claro, necesito un garaje para guardarlo, por lo que al
final vuelvo estar sumida en tantas deudas como siempre,
con un coche precioso, eso sí, pero sin un solo minuto
para disfrutarlo. Bueno, miento, ahora lo utilizo para irme
a trabajar y así ir tranquila, agusto, con mi radio
y mi espacio vital. Pero asombrosamente esa idea también
la han tenido miles de personas, ya que la carretera está
invadida por esas máquinas que de forma incomprensible
parecen dirigirse al mismo lugar en el mismo momento.
En fin, es posible que ésta les parezca una visión
un tanto negativa de la vida, pero no, quizás sí
un poco exagerada, pero no por ello carente de realidad.
¿Es que somos demasiados o es que lo hacemos mal?.
Aunque quizás éstas sean las cosas normales
e inevitables de vivir en sociedad. Pero entonces ¿Por
qué creamos estúpidos momentos para hacer
regalos? ¿Por qué se crea el día de
los enamorados y precisamente los días anteriores
todo el mundo compra al mismo tiempo lo mismo, quitando
así la originalidad y la improvisación que
requiere el momento. ¿Y el día de la madre?
Podre madre, tanto trabajo y dedicación y sólo
reconocido en un único día!. Pero bueno, ya
lo peor de lo peor son, como no, LAS NAVIDADES !!.
¿Pero a quién se le ocurre que el día
6 sean los Reyes y que justo cuando la mayoría tiene
vacaciones, tengamos que adentrarnos en la jungla de la
ciudad, navegar entre los comercios y divagar entre las
miles de opciones para encontrar algo que regalar, sabiendo
que justo al día siguiente estará al 50 %
de su precio original? !! Un poco estúpidos ¿no?.
Por fin decido evitar todo consumismo y dedicarme a practicar
uno de mis deportes favoritos, por ejemplo, esquiar. Después
de haber pagado una cantidad sustancial entre alojamiento,
desplazamiento, equipo y forfait, me doy cuenta de que encontrar
aparcamiento allí es casi lo mismo que hacerlo en
la gran ciudad de la que he intentado escapar. Luego espero
media horita, por lo menos, en alquilar el equipo y otra
media para pagar el fortfait, por lo que al final del día
me doy cuenta, de que he acabado con unas agujetas increíbles,
que tengo cardenales por todas partes y que he esquiado
tan solo 4 horas, esquivando tablas sin parar, y que además,
todo esto me ha costado un dineral.
Pero el peor tema, el que peor llevo de todos es sin duda
es el de ¡LAS VACACIONES!. ¡Qué les voy
a contar!. Después de trabajar durante días
sin parar el calendario delata tres maravillosos días
de fiesta: Puente ¡YUJU!. Pero mi alegría es
efímera porque sé que tendré que armarme
de paciencia, contener mi adrenalina y disfrutar del maravilloso
paisaje que me circunda, porque sé con total seguridad,
que llegar al lugar de mi destino me costará, con
suerte, 2 o 3 horas más de lo habitual. Sin embargo
ya he aprendido a aceptarlo con la paciente desesperación
de lo inevitable.
La carretera de Madrid a Valencia se convierte entonces
en un interminable cumulo de coches que intentan huir de
los agobios de la ciudad, pero que acabaran reencontrándose
inevitablemente en el mismo lugar. Y entonces no puedo evitar
preguntarme porqué cuesta tanto esfuerzo disfrutar
de un poco de libertad, de la playa, del mar. Y llegan las
vacaciones de verano, tan esperadas, tan deseadas, que no
me importa utilizar mi primera paga extra en pagar a un
precio abismal unos días en la playa, justo cuando
todo está a rebosar y hace un calor infernal que
te impide disfrutar de la absoluta infinidad del mar. ¿Y
por qué será precisamente en esas fechas,
se suponen que tranquilas y relajadas, cuando más
parejas se separan?. Quizás porque después
de haberme gastado tanto dinero, estoy deseando volver a
mi vida habitual, ya que lo único que he hecho es
dedicarme a atender 100% a mi marido y mis hijos, sin darme
tiempo para mi disfrute personal, que la verdad, estoy más
cansada que cuando salí de la ciudad.
Pero sigamos viendo la locura de nuestro mundo siempre
lleno de contradicciones. La población se aglutina
en las grandes ciudades en las que ya no queda espacio vital,
mientras que enormes extensiones de terreno están
desoladas. Vives rodeada de millones de personas y sin embargo
aquí sientes más la soledad que en ningún
otro lugar. Un piso pequeño y destartalado en el
centro de Madrid te cuesta 3 veces más que un chalecito
con parcela de 300 metros cuadrados en la sierra, respirando
aire puro, lejos de los ruidos y las aglomeraciones. Se
supone que si has estudiado una carrera durante 5 años
de tu vida tendrás más posibilidades de encontrar
trabajo y sin embargo las listas del paro las encabezan
abogados, periodistas y psicólogos, y son los carpinteros
y fontaneros los más demandados y encima no hay.
Cuánto más sé más me doy cuenta
de lo que me falta por aprender... Cuanto más tengo
más quiero...
Pero no sólo es la sociedad o el mundo lo que va
al revés o es pura contradicción. El hombre
es un ser raro y extraño que siempre quiere lo que
no tiene y una vez que lo consigue ya no lo desea. Así
me lo decía constantemente mi amigo Raúl,
un chico emparejado por supuesto, con quién solía
quemar sus rutinas de pareja: "seguro que si fueras
tú la que viviera conmigo, estaría deseando
tener a mi novia de amante".
O que me dicen cuando nos gusta alguien, ¡es una
locura!, ¡un juego de niños!, primero y sobre
todo porque somos MASOCAS !! ( hablo de un gran numero de
mujeres, entre las cuales me incluyo): nos gusta el que
no nos hace caso !!! pero, ¿qué es eso?. El
que pasa de nosotras es el que nos vuelve loca, y el que
nos llama o muestra interés, ¡qué pesado!,
¡qué dependiente!. Cuanto más difícil
y complicada es la conquista más placer al conseguirla.
O cuando nos deja nuestro novio y al cabo de unos meses
tiene un deseo irreprimible de acostarse contigo, por que
no nos tiene, porque desea poseernos, saber que somos suyas,
¡pero si cuando estabamos juntos, teníamos
meses de autentica sequía y ahora que estamos separados
es cuando más nos desea!. O cuando vamos a tener
la segunda cita con alguien que acabamos de conocer y nos
morimos de ganas de llamarle, pero no lo hacemos porque
esperamos como estúpidas a ver si es él el
que da el primer paso, para que así, se sienta que
es él quién conquista. O que todo sea un "ni
contigo ni sin ti"... O que siempre los opuestos se
atraigan...
O que me dicen cuando quieres tener un hijo: un acto tan
particular y natural se convierte en algo casi imposible
de lograr ¡Dios mío eso sí es un milagro!
Fijensé sino en todo lo que tiene que ocurrir, lo
que debe coincidir para tener un hijo hoy en día:
atracción entre dos personas y que ésta se
convierta en sentimiento y que éste cambie a compromiso
y que éste se trasforme en la decisión consciente
de tener un niño. Luego que biológicamente
podáis y cuando ya tienes todo esto, te preguntas:
Pero ¿Podré mantenerlo? ¿Quién
se hará cargo? ¿Deberé ya de por vida
renunciar al éxito profesional?.
En fin, así veo yo nuestro mundo: surrealista total.
El fondo está equivocado, la forma es errónea,
la vida comienza a dar vueltas sin rumbo y las mentes se
empiezan a disipar ante el sin sentido de muchos de nuestros
actos. Así que creo que para evitar ser engullidos
por nosotros mismos, deberíamos intentar ser más
libres, menos acoplados a las normas, salirnos de lo común,
para que nosotros estemos sobre ellas y no ellas sobre nosotros
y así, de esta forma, podamos encontrar nuestra esencia
y libertad. Quizás lo que nos pase es que en el fondo
nos guste y seamos nosotros mismos quienes nos creamos las
complicaciones, y puede que sin ellas la vida perdiera su
aventura, su riesgo, su originalidad. Quizás sobre
todo sea el tiempo lo que está cambiado. Como decía
Quino, la vida para que fuera realmente vida, debería
empezar al revés, y sino, léanlo y no me digan
que no tiene razón:
"La vida según Quino"
... Pienso que la forma en la que la vida fluye esta mal.
Debería ser al revés: Uno debería morir
primero, para salir de eso de una vez.
Luego vivir en un asilo de ancianos hasta que te saquen
cuando ya no eres tan viejo para estar ahí. Entonces
empiezas a trabajar, trabajar por cuarenta años,
hasta que eres lo suficientemente joven para disfrutar de
tu jubilación. Luego fiestas, parrandas, drogas,
alcohol, diversión, amantes, novios, novias, todo,
hasta que estás listo para entrar a la secundaria...
Después pasas a la primaria, y eres un niño
(a) que se la pasa jugando sin responsabilidades de ningún
tipo...
Luego pasas a ser un bebé y vas de nuevo al vientre
materno, y ahí pasas los mejores y últimos
9 meses de tu vida flotando en un líquido tibio,
hasta que tu vida se apaga en un tremendo orgasmo... ¡¡'
ESO SI ES VIDA!!!
Madrid. 15 de Enero de 2004. S.
ALONSO
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