El 19

Todos queremos ser ella

A Olga

La insoportable levedad del ser

Las contradicciones de la vida




 

 

Obsesión Soñada

Tenía que ser una creación de mi mente, una especie de fantasma que se hubiera instalado en mi conciencia durante varios días y que no podía sacar de mi cabeza, un torbellino sin salida: una obsesión. Solo pensaba en él y cuanto más lo hacía peor, más vueltas le daba y más difícil se hacía encontrar la respuesta. Y todo por mi intento infructuoso de encontrar una respuesta racional a lo que me estaba ocurriendo. Sin duda la mejor y la única manera que había encontrado de liberarme de mis propios fantasmas mentales era escribirlos. De nada servía contarlo a alguien, eso era algo efímero que se desvanecía instantáneamente, necesitaba plasmarlo en un papel para así hacerlo imperecedero y de esta forma eliminarlo.

Le había conocido una noche muy especial, la del 31 de diciembre, una fecha que al suponer el inicio de un nuevo año me hacía pensar que tal y como viviera esas primeras horas, sería el detonante de lo que me esperaba en los próximos 365 días. También la forma de conocernos fue totalmente peculiar, el más puro encuentro casual: la coincidencia en un semáforo. Su coche se estacionó junto al nuestro y nosotras ensalzadas por los deseos de liberación del nuevo año, le invitamos a nuestra particular fiesta de fin de año. Más tarde sólo pensaría en la enorme cantidad de casualidades que habían tenido que unirse para que se convirtiera en parte de mi destino.

Y para mi sorpresa se vino y pronto observé un manifiesto interés hacía mi. Y su forma de conquista me gustó, lenta pero segura, con una mezcla de deseo unido al interés personal e intelectual que empezábamos a despertarnos. Así que al cabo de cuatro horas, después de haber estado hablando con mutuo interés de nuestras vidas, deseos y gustos, y que se estableciera entre nosotros un áurea de gran atracción, me encontré en su cama con su cuerpo enroscado sobre el mío, en unas interminables caricias que extasiaban nuestros sentidos al límite Las sensaciones que me transmitían su cuerpo, su casa, su forma de vida, su mente absolutamente enigmática a la búsqueda incansable de sí misma, eran además exageradas e incrementadas por la viveza de mi imaginación, que solo intentaba crear un modelo que se asemejara lo más posible con mi ideal. Rodeada de estas circunstancias y sensaciones, de pronto sentí como si un "chip" interno en mi cerebro se liberara y me di cuenta de que lo nuestro podría ser mucho más que una noche, para convertirse en algo mucho más intenso, que implicará pasión, reto y deseo de conocimiento entre nosotros.

Y así empezó mi "batalla" de emociones. Porque yo estaba totalmente segura de que volvería a verle, y sólo quería que me llamara, pero no lo hizo, y los días iban y pasaban y nada cambiaba. Me lo tomé realmente en serio, quizás porque estaba deseosa de enamorarme, de revivir ese aluvión de sensaciones tan intensas que conlleva, que empezó a convertirse en una obsesión. Y así de pronto me encontré con que a lo largo del día había estado pensando en él todo el tiempo y rememoraba mentalmente cada una de las palabras dichas, de las sensaciones vividas durante las más de 40 horas que pasamos juntos e intentaba ponerme en su lugar e imaginarme lo que él pudiera pensar de mi, lo que podía haber hecho mal para no recibir ninguna respuesta.

Y cada momento esperaba su llamada y sin embargo no llegaba. No podía entenderlo, porque tenía la certeza de que él también vivió una intensa y grata experiencia. Estaba segura, aunque cada vez se acrecentaban más mis dudas, de que él también sintió esa conexión que se encuentra cuando atisbas aunque solo sea una pequeña parte de tu alma gemela. No le pedía nada, únicamente deseaba revivir esos momentos otras noches, por lo menos una vez más, para darme cuenta de que no había sido un sueño, de que era algo real.

Sin embargo no llamó, no volví a saber nada de él. Intente desentrañar cual podría ser el problema: ¿Estaría enamorado de otra? mi razón me decía que no porque pensaba que si lo estuviera no podría haberse entregado como lo hizo conmigo, ¿Le habría pasado algo?, ¿Estaba jugando conmigo?. Quizás era algo tan simple como que ya no le interesaba una vez que ya me había conseguido, o que le parecí demasiado liberada, o demasiado fácil, quizás había dado con un machista irreprimible o puede que hubiera pasado por una época traumática que le hiciera repeler el más mínimo compromiso. Yo ya no sabía nada, tan solo que se había convertido en una obsesión para mí porque no podía creer que existieran impedimentos para vernos de nuevo, porque la locura del que ama es que todo lo ve bajo su mirada y de ello no cabe duda. Lo veía todo tan claro, tan perfecto, que cualquier intento de racionalizar el fracaso que estaba sufriendo era rápidamente descartado por mi mente.

Es cierto y es real que siento una irresistible atracción hacia los hombres difíciles, bueno no, hacia los imposibles. No sé que habrá pasado en mi infancia, o cómo fue mi relación con mi padre de niña, o cuál es mi karma o qué pasa por mi mente para que siempre me pase lo mismo: Así fue con Andrish, un indio que estaba predestinado a un matrimonio de conveniencia; y con Manuel, un genio que no podía compartirme con sus creaciones, luego con Pablo de 22 añitos, una bella pasión efímera, luego con Alvarito, el hombre perfecto pero que no conseguía suscitar mi deseo, o con Alberto, que solo pensaba en volar, sí, era piloto de verdad!! y luego Ramón, el ex- de mi mejor amiga, y luego Paco, el actual novio de otra de mis conocidas y de Rafael, el padre de Marta.. Dios mío !!! pero ¿Por qué siempre me pasaba lo mismo?.

Os prometo que no quería al hombre perfecto, solo a alguien normal, sin ninguna característica especial, pero que cumpliera el único requisito indispensable: que me gustara de verdad. Y él encajaba a la perfección, ya que gustar me gustaba mucho y mis hormonas se dispararon a la velocidad de la luz cada instante que le disfruté. Además encontré también en él, un hombre enigmático, extraño, todo un mundo por descubrir.! Para mi era un gran reto y con eso ya me tenía atrapada!.

Pero realmente lo que empezó a enloquecerme y obsesionarme fue su resistencia a quedar conmigo. Durante días y días intenté penetrar en su mente y pensar que rondaría por su cabeza para que ya no quisiese saber más de mí. Y entonces comenzó la obsesión, el "desenganche", el doloroso síndrome de abstinencia, porque está comprobado que la cantidad de "hormonas de la felicidad" que segregamos en el momento de la pasión y el enamoramiento es tal, que nuestro cuerpo necesita de ellas, necesita volver a revivir una y otra vez ese "chute" químico. Somos dependientes del placer, o yo por lo menos lo era.. Así durante días y noches todo a mi alrededor giró en torno a él, y pasaba continuamente de la exaltación a la depresión, como con la coca y de ahí al síndrome de abstinencia. ¡Solo quería sacarlo de mi mente!.

Y bueno, por fin un día lo conseguí, después de una intensa terapia conmigo misma, con mis amigas y con mi mundo, conseguí, que esa obsesión quedara arrinconada en una parte de mi cerebro, y digo arrinconada, porque en el fondo pensaba que tarde o temprano tendría que volver a aparecer y activar de nuevo todo el sistema químico de mi cerebro. En esos momentos sentía como nunca el amor como una droga, como una forma de locura y recordaba una y otra vez la certeza del estribillo de esa famosa canción que decía que no hay droga mas dura que el amor sin medida.

Y entonces cuando estoy en ese estado de disipación, cuando ya relajo la palanca de las expectativas, cuando ya he perdido toda esperanza, de pronto, cojo el coche como todos y cada uno de los días, paro en un semáforo y en ese momento, no sé porqué giro la cabeza y me lo encuentro ahí mismo, y me mira, me sonríe y me dice con total naturalidad: hola, ¿qué tal?, ¿dónde vas?, como si nada hubiera pasado, como si fuera un encuentro casual, una desconocida. Pero lo más fuerte es que además estoy segura de que no me reconoce y entonces empiezo a preguntarme qué pasa aquí y solo puedo pensar que nuestras historias se han equivocado, se han cruzado, que nada tiene sentido. Y le pregunto si no me reconoce y me dice que no y ninguno de los datos que sabía de él coinciden. Pero os juro y aseguro que era él, ni siquiera podía ser su hermano gemelo, no, era él, pero al mismo tiempo me doy cuenta de que realmente nunca me ha conocido y de que le resulto absolutamente novedosa. Y capto el entusiasmo en sus ojos y hablamos y quedamos y nos vemos y pasamos fantásticos ratos juntos, y me llama, me dice que quiere verme y entonces yo soy la que paso, no por nada en particular, quizás porque no es complicado y eso es algo que mi cerebro no entiende, no lo acaba de asimilar.

Y entonces estoy segura de que él tampoco puede comprender mi rechazo. Y él insiste, pero una fuerza más poderosa que yo, me dice que no y entonces es como si todo se volviera a repetir, como si todo fuera totalmente cíclico, y entonces me pregunto ¿qué pasa?, ¿cuál es la causa de todo esto?. Quizás es que simplemente estábamos unidos en un mismo lugar, pero en distinto tiempo y por eso ni nuestras acciones ni nuestros pensamientos coincidían, o quizás porque el guión de nuestra vida es así de simple, de ridículo, de irracional, porque ante todo, el amor es algo que se escapa totalmente de la razón.

RIN RIN RIN !!Silencio!! De pronto, como si alguien hubiera leído mis pensamientos, suena el teléfono y sí, esta vez es él, y entonces noto una pequeña descarga cerebral que cambia inmediatamente el tono de mi voz, que se mezcla entre el miedo, el deseo y la atracción. Quizás por fin nuestro momento haya llegado y nuestros tiempos se hayan adecuado finalmente.

Pero enseguida me doy cuenta de que el sonido no ha cesado y que sigue sonando el teléfono sin parar, hasta que me doy cuenta de que no, que no es el teléfono, que es el despertador, y entonces miro a ambos lados de mi cama y encuentro a Gonzalo a mi lado, todo había sido una pesadilla, él es ahora mi marido y el padre de mis hijos y está recostado a un lado de la cama con un una inmensa placidez; o veo que no, que es que todo ha sido ha sido un sueño, un producto de mi imaginación y mi subconsciente y que Gonzalo solo existió en mi mente, nunca en la realidad, o quizás Gonzalo fuese la parte masculina que habitaba en mi. Da igual, no sé quién escribe nuestras vidas, pero conmigo suele ser original, increíble e inesperado.

Yo les dejo ya, porque desde hace un rato suena el timbre sin parar, ya les contaré en mi próximo artículo quién es, quizás reciba una sorpresa, quizás sea Pablo, o Manuel, o quizás es él. No sé, escojan ustedes el destino de mi vida, el final de mi relato. Les dejo que sea su imaginación quien lo decida y así podré revivirme en cada una de las situaciones imaginadas y creadas.

Quizás todo esto forme parte de tu sueño o de tu pensamiento, o del mío y por eso muchas veces nuestras vidas se vuelven irracionales, incomprensibles como muchos de los sueños; o es posible que ambos lo estemos soñando, o quizás solo seamos el sueño de alguien y realmente ni tu ni yo existamos.

TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI............Clara !! Despierta! el despertador lleva un buen rato sonando sin parar....!! Llevas toda la tarde dormida, hoy es nochevieja y te tienes que empezar a preparar...

Madrid. S. Alonso 16 de Marzo de 2004